He tenido de siempre una pasión por la comida asiática. Probablemente venga del hecho de que el primer restaurante (tendría yo dos o tres años) al que me llevaron mis padres era un chino, el que estaba en la misma calle en la que vivíamos.
La tradición del restaurante chino se conservó durante toda mi infancia, con frecuencias variables dependiendo de los ingresos, tiempo libre y saciedad. Así, comía yo con palillos desde los 8 años y pude ver la evolución de mi hermano desde el “Solo como arroz porque no me gusta nada” al “¡Señores! ¡Que me vaciáis la cocina!”
Naturalmente, dicho interés solo se vio reforzado en los diferentes viajes en los que me he visto envuelto. Disfruté como un niño en Taiwan y he visitado numerosos Chinatown, como los de Londres, Melbourne, Sidney (donde sirven el mejor pato que he comido), Tokyo o Yokohama. Porque, por muy raro que parezca, existen Chinatowns en Japón!!
Bueno, puesto esto en contexto, comprenderán los lectores mi decepción al llegar a Madrid y comprobar lo aburrido y uniforme de los restaurantes chinos de la ciudad. Son todos lo mismo. Todos los platos son una combinación (en el sentido matemático del término) de salsa agridulce, salsa de soja y salsa de ostras por un lado, pollo, terneray cerdo por el otro, con algunas raras y honrosas excepciones. Eso sí, son baratos. Pero yo buscaba algo más…
La salvación vino de una amiga taiwanesa de Haruki, Joy, que nos prometió llevarnos a un restaurante chino que conocía ella y en el que se cocinaba como cocinaba su madre. Cuando una china (perdón… taiwanesa
) te dice eso, sabes que has encontrado un buen restaurante.
En efecto, Ni Hao es uno de los mejores restaurantes chinos que he probado. Naturalmente, y como todos los buenos restaurantes exóticos que he probado hasta ahora, es cutre. Eso quiere decir que cuando se va, no hay que ponerse ropa muy inn porque acabará oliendo a fritura. En el fondo, como cuando se va a una discoteca y se acaba oliendo a humo.
Sin embargo, se nota desde el instante en el que se pone los pies en el restaurante, que es un chino auténtico. En efecto, para empezar está lleno de chinos. Siempre hay algún freaky español comiendo, pero suele ser más la excepción que la norma. Para seguir, la mayoría de las camareras casi no habla español. Y no, eso no significa que el resto lo hable bien, sino que no lo habla. Baste decir que el otro día pedí unas orejas de cerdo y me trajeron unas ancas de rana.
El servicio sin embargo es bueno. Las camareras son simpáticas aunque de comunicación difícil, y la comida variada y del lugar. Se pueden pedir cosas exóticas como las orejas de cerdo com pimientos (uno de mis preferidos), las ancas de rana, las lenguas de pato, diferente platos de morcilla o las patas de gallina. También tienen comidas más convencionales como la sopa de marisco y tofu, la ternera con puerros, varios tipos de cerdo picante, arroz varias delicias, u otro de mis preferidos, los huevos marinados con tofu y cilantro. Personalmente, me gusta dejar a las camareras que elijan por mí porque no solo conocen mejor que yo los menús, sino que me permite probar platos desconocidos y ver como organizan ellos sus menús.
Acabo con la dirección del restaurante, que se sitúa cerca de la Plaza de Callao:
Restaurante Ni Hao
C/ Silva, 20? 28004 Madrid
Tel: 91 559 97 17
Metro: Callao, Santo Domingo
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