Existe un pequeño bar en Madrid con un nombre perfectamente descriptivo, Le Petit Bar. Dicho nombre es descriptivo porque su significado es El Pequeño Bar cosa que, como hemos dicho, lo es.
Dicho bar es un lugar lleno de cualidades.
- Más que un bar es una vinoteca. Eso implica que las personas que lo regentan no solamente saben de vino, sino que comparten sus conocimientos.
- Las dos chicas que lo llevan (Elena y Ana) son simpáticas y agradables.
- Saben cocinar. Y bien.
- Y una de las más importantes, están al lado de mi casa
Ese bar es uno de mis preferidos para situaciones tan usuales como el tener que esperar a amigos que llegan tarde, invitar a alguien a una copa, relajarse después de un duro día con un vinito,… Debido al buen ambiente que crean estas dos chicas es uno de mis lugares de predilección.
Con respecto a la comida, es de buena calidad. No solamente incluye esto unos productos muy frescos, sino que la preparación es estupenda y la presentación preciosa. Por ejemplo, en la cena de ayer comimos unas tortas de foie-gras en pan de especias con reducción de vinagre de Módena que estaba de miedo, o unos carrillos de cerdo al vino con helado de manzana o unos chipirones a la plancha con tomates secos y humus. Así la sepia estaba en su punto como la carne, que a pesar de cocida estaba jugosa y tierna. Además las combinaciones de sabores eran originales sin ser chocantes.
La bebida es otra historia. Hay vinos de todas partes y para todos los gustos. Por copa o por botella todos los paladares acabarán satisfechos.
A esto se añade las diferentes actividades que organizan: maridajes de quesos (o platos cocinados) con diferentes vinos, clase de cata,…, todo acompañado por profesionales que introducen y explican las diferentes combinaciones.
En fin, este es un lugar que recomiendo a los que buscan un pequeño oasis de relajación dentro de la jungla urbana.

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