Ante la aclamación popular, me inclino y comparto con todos vosotros esta deliciosa receta.
La verdad es que debería guardarla secreta. Es la joya de mi corona, mi joker, la niña de mis ojos… es la receta que me permite brillar en sociedad.
Y es que esta receta reúne una multitud de cualidades:
- Está de miedo: El éxito con los invitados está asegurado. Se lo he hecho a personas de todos los gustos, orígenes y edades, y siempre ha tenido una recepción muy positiva.
- Es muy fácil de hacer: La dificultad radica principalmente en escoger el buen trozo de carne y encontrar el buen punto de cocción para la carne. El resto es mezclar y untar ingredientes.
- Se requieren solo ingredientes relativamente estándar: Los únicos ingredientes que pueden plantear dificultades son la salsa de soja y el jengibre, ambos ellos facilmente accesibles en chinos y supermercados.
- Es ideal para las cenas de invitados: La salsa se ha de preparar un día antes para que la carne marine. Una vez hecho esto, basta con una mínima preparación para meter la carne en el horno y poder olvidarse de ella. Nada de cocinar en el último momento, nada de cansarse cortando y mezclando ingredientes en vez de recibir a los invitados.
- Tiene un toque exótico y al mismo tiempo un sabor tradicional: El resultado laqueado debido a las sucesivas capas de salsa caramelizada recuerda al del pato chino laqueado, dándole un sabor dulce que contrasta y acompaña perfectamente al costillar. Un sabor fuerte pero no sobrecogedor, que combina sabores chinos y de Hawaii, tierra con una comida a menudo desconocida.
Bueno, a lo que vamos, que lo que realmente quiere el pueblo es la receta.
Ingredientes:
- 170 gr de azúcar
- 120 ml de salsa de soja
- 120 ml de ketchup
- 60 ml de sherry medio seco
- 2 dientes de ajo
- 2 o 3 cm3 de jengibre
- 1,4 kg de costillar de cerdo entero
- 1 cucharada de té de sal
Preparación:
- Mezclar en un recipiente el azúcar, el ketchup, el sherry, la salsa de soja y la sal. Añadir el jengibre y los dientes de ajo, que se habrán ‘aplastado’ previamente.
- Se pone en una bandeja el costillar y se embadurna la carne.
- Se deja macerar unas horas.
- Se precalienta el horno a unos 160º.
- Se separa la carne de la salsa y se retiran el ajo y el jengibre.
- Se cubre una fuente para horno con aluminio o papel sulfurizado, se coloca el costillar con la carne hacia arriba y se unta con una capa de salsa.
- Se mete en el horno durante 1:45, poniendo una nueva capa de salsa cada 15 minutos.
Comentarios:
- Se acompaña perfectamente con un puré de patatas, arroz,…
- Se puede sustituir el azucar blanco con azúcar de caña marrón.
- La salsa de soja puede ser china o japonesa, a gusto del consumidor. Personalmente le suelo poner china, pues es más espesa y tiene un sabor más fuerte que contrarresta al del ketchup y azúcar. También se puede utilizar una mezcla de los dos tipos.
- La receta se adapta a diferentes cantidades de costillar. Si no cabe todo el costillar en una fuente, se puede partir en dos o tres trozos.
- Es imprescindible el papel de aluminio o sulfurizado pues si no, al cocinar con azúcar, se queda una capa de caramelo extremadamente difícil de eliminar.
- Se aplastan el ajo y el jengibre porque así desarrolla más sabor. En efecto, el ajo está compuesto de ‘bolsitas’ que se rompen al machacarse, liberándose así todo su aroma. Esta es una de las razones por la que se machaca el ajo en comidas del norte de áfrica.
- Se puede dejar macerar de un día a otro sin ningún problema. Es más, yo lo aconsejo.

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