Cuando estuve en Japón, lo primero que pensaba la gente es que era Amerika-jin. Vamos, que era yanki. En cuanto les ponía al corriente de su (grave) error, me decían Oh! Paella! Flamenco!. A lo cual les respondía que ni en España era solo paella y flamenco, ni Japón era solo sushi y harakiri. Naturalmente se reían. Con una risa escocida, pero bueno
El caso es que para mucha gente la cocina japonesa es extremadamente pobre y limitada a los sushi y tempura. Se piensan que se come pescado crudo en cada comida y que aparte de eso no saben preparar nada más. Pues hay que cambiar el chip. Tienen una variedad de comida impresionante, con sabores diferentes y exóticos.
Nos encontramos ante dos grandes problemas al hablar de gastronomía japonesa. El primero es que hay un desconocimiento de la gastronomía japonesa. Contrariamente a los chinos, los restaurantes japoneses han sido siempre bastante elitistas y siempre ha habido pocos recursos donde encontrar información. El segundo es la complicidad de los restaurantes japoneses que participan en el mantenimiento de este mito. En efecto, de todos los restaurantes a los que he ido, no hay uno solo que ofrezca un menú degustación que no esté fuertemente basado en el pescado crudo y los tempura. Estoy convencido de que si hubieran menús más auténticos se abriría un amplio abanico de experiencias a la gente con ganas de descubrir esta faceta de Japón.
El objetivo de este post es presentar platos japoneses, a menudo desconocidos para los occidentales, tanto festivos como caseros. Mi mujer se negaría a servir en una cena con amigos a algunos de ellos, que para mí son deliciosos y originales, pero para ella demasiado caseros para ser dignos de invitados.
Los tres cincos en la cocina japonesa:
Se dice que la dieta japonesa se compone de cinco sabores, cinco colores y cinco métodos básicos de preparación. Los cinco sabores son el dulce, amargo, picante, ácido y salado. Los cinco colores son el blanco, amarillo, rojo, verde y negro. Y los cinco tipos de preparación son el crudo, cocido, a la parrilla, frito y cocido al vapor.
La cocina japonesa está pensada para guardar al máximo el sabor natural de los ingredientes, siendo así especialmente importante la delicadeza de los colores, la fragancia y el sabor. Es importante también el utilizar productos de temporada, cada una teniendo su especialidad. La vajilla es también imprescindible, con una amplia variedad de platos y cuencos de diversas formas, colores y material a juego con la comida y temporada.
La comida más clásica es la kaiseki, comida de lujo con infinidad de platos pequeños que se sirve tradicionalmente en los onsen.
Curry:
Sí, el curry japonés existe. Es más, es facil de hacer y está delicioso.
Típicamente lleva zanahoria, patatas trozos de pollo, todo esto acompañado de algunas verduras en vinagre. Naturalmente, se puede acompañar de filete de cerdo rebozado, mariscos u otras carnes. En algunos restaurantes se pueden incluso elegir el grado de picante que se desea, en una escala del 1 al 10, aunque no he visto a nadie pasar el 6.
Domburi:
Estos platos consisten en un amplio cuenco (domburi) con arroz y un acompañamiento por encima. Este acompañamiento puede ser de ternera cocida con cebolla (gyudon), una mezcla de pollo y huevo (oyakodon), tempura de gamba (tendon) o cerdo empanado (katsudon). Se ven a menudo como menús baratos acompañados de sopa miso y otros acompañamientos.
Miso shiru:
Está naturalmente la famosa sopa de miso, base de toda comida japonesa y plato de gran éxito entre gaijins y similares. Existen dos grandes tipos de miso, el rojo y el blanco, y en los dos casos se pueden acompañar con una multitud de verduras, algas, tofu u otros ingredientes dependiendo del contenido de la nevera.
Monja:
También llamado monjayaki, es un plato parecido al okonomiyaki pero mucho más pastoso y típico de la región de Tokyo.
Nabe:
Esta palabra designa de forma genérica a diferentes tipos de estofados que pueden llevar carne o pescado y verduras. A menudo este plato es la ocasión de reunir a gente alrededor de una mesa, al hacerse de forma interactiva por los comensales.
Generalmente se ponen los ingredientes crudos en la mesa que se van añadiendo poco a poco a un caldo en ebullición. Una vez los ingredientes acabados, se añade arroz o pasta al caldo para hacer una sopa.
Se encuentran dentro de esta categoría el sukiyaki, el shabu-shabu y el shanko). La diferencia lo hacen los ingredientes de base.
El sukiyaki se compone de carne, verduras y tofu que se cuecen en un caldo dulce y que se mojan en huevo crudo batido antes de comerlo.
El shabu-shabu es muy parecido salvo que la carne se deja cocer solo unos segundos en el caldo antes de mojarlo en una salsa de sésamo (gomadare). Las verduras se mojan en una salsa a base de soja y zumo de limón (ponzu). Se suele añadir udon al caldo una vez finalizados los ingredientes.
En el shanko se pierde esta fineza y sutileza de la comida japonesa y se sustituye el placer de la vista por una pelea por el mejor trozo. Y es normal. Esta es la comida tradicional de los luchadores de sumo y la que les permite llegar a tener un cuerpo como el que tienen. Cantidades gargantuescas de un plato con el que se acaba sin hambre.
Natto:
Es soja germinada fermentada que se come mezclándola con un poco de salsa de soja y mostaza encima del arroz, o mezclada con sopa de miso. Hay de varios tipos, más o menos fermentada, aunque es un sabor al que hay que acostumbrarse.
Uno de mis platos favoritos es una variante del natto poco fermentada que se mezcla con cuadraditos de atún crudo y un poco de salsa de soja. Delicioso.
Oden:
Este es un plato de invierno que se suele encontrar en tiendas (kombini) como el 7/11 o incluso en carritos por la calle. Consiste en ingredientes como los huevos duros, trozos de daikon (nabo japonés), konnyaku (una gelatina marrón de planta, muy alto en fibra), pasteles de cangrejo y pescado,… todo esto cocido en un caldo ligero con salsa de soja. Se toma acompañado de karashi, la mostaza típica japonesa.
Okonomiyaki:
Significa “como a ti te guste”, y consiste en una especie de tortilla japonesa a base de verduras cortadas y una masa, a la que se añade todo tipo de ingredientes, como panceta, marisco, cerdo, ternera, pollo,… en algunos restaurantes te dejan hacer tú mismo el plato.
La tradicional es la de Osaka, a base de col, aunque mi preferida es la de Hiroshima, a base de pasta y con un huevo encima.
Se acompaña de generosas cantidades de mayonesa y una salsa especial de barbacoa japonesa, con capitas de atún seco y algas.
Onigiri:
Pequeños triángulos de arroz con diferentes rellenos, como pueden ser el atún, huevas de salmón, ciruelas marinadas,… cubiertos de algas. Se suelen tomar como tentenpié o como parte de una comida, y se encuentran en muchas tiendas por la calle.
Ramen:
Son unas pastas de origen chino que se toman en sopa. Varía principalmente el tipo de sopa que se prepara (caldo de cerdo, pollo o miso) y el tipo de acompañamiento, como cerdo asado (châshû-men), ravioles chinos rellenos de cerdo (wantan-men), o ternera a la barbacoa (yaki-niku râmen). Suele ser un plato de comida rápida.
Los japoneses se toman solo el acompañamiento y las pastas, dejando el caldo, cosa que considero una pena, pues la salsa ha adquirido mucho sabor.
Soba:
Como los ramen, son un tipo de comida rápida, hechas a partir de trigo sarraceno. Se pueden tomar frías acompañadas de una salsa a base de soja y dashi o calientes en un caldo con un acompañamiento encima que puede ir con tempura (tanuki soba), con tofu frito (kitsune soba), con huevo crudo y algas (tsukimi soba) o con muchos otros ingredientes.
Takoyaki:
O como los llamo yo (almas sensibles cerrad los ojos) cojoncillos de pulpo. En efecto, son unas bolas de pulpo (tako) cocinadas en una plancha (yaki). Se encuentran a menudo en puestos callejeros, sobre todo en su región de origen, Osaka.
Tonkatsu:
Filetes de cerdo empanados, se toman acompañados de una salsa especial tipo barbacoa, mostaza japonesa y de ensalada de col. Se suele tomar cuando se necesita buena suerte, pues katsu en japonés significa suerte.
Udon:
El tercero de los mosqueteros de la pasta, son unos espaguetis de trigo blancos y espesos que acompañan sopas y caldos.
Yakisoba:
Plato típico de las barbacoas japonesas (sí, de las barbacoas, por muy raro que parezca), aunque se puede hacer también en casa en una sartén. Está compuesto de pasta (generalmente ramen) al que se añaden verduras y algo de carne, así como una salsa dulce.
Una variante es el yakiudon en el que se utiliza udon en vez de ramen.
Yakitori:
Del verbo cocinar (yaki) y pollo (tori) son brochetas hechas a partir de las diferentes partes del pollo (carne, hígado, tendón, piel,…), untadas con una salsa hecha a partir de azúcar y soja, y cocidas en un grill. Se pueden añadir champiñones, puerros, …
Suele ser típicamente una comida de bar, para acompañar a unas cervezas bien frias.
Conclusión:
Esto es, naturalmente, solo una pequeña parte de la gastronomía japonesa. Lo suficiente para no perderse en el próximo viaje al restaurante o, porqué no, al país.
Una vez visitados estos platos, se abrirá un mundo de posibilidades que el lector está invitado a explorar.

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Cuando la gente me pregunta de donde vengo, suelo responder que de León. Debido a una procedencia múltiple, la respuesta sería demasiado larga para gente que, a menudo, preguntan por simple curiosidad y sin gran interés.
Situado en la villa de Sahagún, provincia de León, se encuentra un pequeño restaurante, el
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