Tuve una vez la ocasión de comer en un restaurante coreano en Kawasaki, en una zona de emigrantes coreanos, pero de Corea del Norte, no del Sur. Lo encontramos tras perdernos por las callejuelas de la ciudad, hasta tal punto que nos costó volver a encontrarlo. Allí tuve la ocasión de probar la comida auténtica casera.
Vi que los camareros estaban cenando y les dije “Yo quiero lo mismo”. Me miraron con cara rara y preocupada, y decidieron darme un poquito a probar. Cuando vieron que insistía me debieron poner en la categoría de extranjero raro y accedieron a mis demandas. Era un salpicón de hígado, pulmones, callos y/o corazón de cerdo en salsa picante. Cuando mi colega pidió el plato más picante del restaurante, unas patas de cangrejo con salsa de chile, acabaron de categorizarnos. El caso es que los dos platos, así como los variados entrantes estaban deliciosos. Tanto que volvimos a menudo.
La comida coreana es muy famosa en Japón, donde es muy apreciada. Allí la probé por primera vez gracias a mi chica, también fan de esta gastronomía. Para que luego digan que a los japoneses les caen mal los coreanos… El caso es que su carácter picante me fascinó y me enamoré perdidamente del kimchi, pero del bueno, no de esa imitación que venden en lata.
La gastronomía coreana es exótica y rica en salsas y especias – cebolla, gengibre, chile rojo, salsa de soja, pasta de soja (miso coreano), sésamo, vinagre y vino. La comida típica se compone de arroz, varios platos de acompañamiento y un plato principal compartido, en general una sopa, estofado o cacerola de marisco, cane, tofu o pescado. En general el marisco, ternera y cerdo gozan de gran aceptación, siendo el perro una carne de lujo y el pollo una carne utilizada solo para recetas muy específicas.
Uno de sus platos más conocidos es la barbacoa coreana, aunque se encuentran otros platos como el Bibimbab, un cuenco de piedra de arroz co ingredientes varios, el Galbi, que son costillas de vacuno asadas acompañadas de vegetales varios, el Mandu, empanadiatas rellenas de vetales y carne y el Mandukug, sopas de Mandu, son otras de las delicias que se encuentran en todo restaurante del país.
Uno de los restaurantes coreanos de la capital de los que mejor había oído hablar era de Korea. Ya una vez había intentado ir, pero sin éxito al estar todo reservado, así que cuando llamé sin esperanza y me dijeron que tenían sitio, me lancé sobre la oportunidad que se me brindaba y nos fuimos en familia a probarlo.
El restaurante se encuentra en la zona de Chamberí, cerca de Nuevos Ministerios, y está relativamente bien comunicado. Con una fachada muy tradicional, es un restaurante que utiliza mucho la madera en su decoración. Las lamparillas con caracteres coreanos alumbran todo el restaurante, así como cuadros y caligrafías entre las que se encuentran, curiosamente, algunas japonesas. Los comedores se dividen en uno inferior, más bonito y elegante aunque solo para fumadores, y otro superior, algo más cutre pero agradable.
Korea es uno de los coreanos más veteranos de Madrid, y eso se nota. Los manteles empiezan a mostrar ya sus años de uso, el cuarto de baño aceptaría una reforma y una capita de pintura no le vendría mal. Sin embargo es un lugar limpio y cuidado, donde los más quisquillosos se sentirá a gusto.
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Los camareros fueron en todo momento agradables y atentos. Aguantaron estoicamente mis preguntas, peticiones y caprichos, y fueron rápidos en el servicio. No estoy seguro sin embargo de que fueran coreanos… parecían más bien filipinos, aunque no pondría mi mano en el fuego.
La comida… ah… la comida. Encontré los sabres que me eran familiares, esas especias y sabores fuertes característicos de la col fermentada, las sopas, carnes, arroces… Aprovechando la experiencia de mi mujer nos dejamos guiar por ella y esto fue lo que pedimos:
Entrantes:
- Meun Guk: Sopa coreana, alegremente picante y a base, como no, de kimchi.
- Kimchi: Poco fermentado, no demasiado picante, ideal para españoles. Lo he probado más fuerte, pero este era de calidad más que aceptable. Muy bueno.
- Mandu: El equivalente coreano de las empanadillas chinas. Se parecen en forma y contenido, aunque la salsa sea algo diferente.
- Oching Oh Jecal: Calamares crudos cortados en trozos con una salsa picante a base de chiles y especias. Puede sorprender la textura del calamar crudo, al que todo amante de la comida japonesa está acostumbrado. Personalmente me gustó mucho y encuentro que acompaña perfectamente a una cerveza.
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Platos principales:
- Tok Po Ki: La gran sorpresa de la noche. Lógicamente, la única de la que no he tomado fotos… Un plato caliente de cerdo con verduras y pasta de arroz parecida al mochi japonés, con una salsa ligeramente picante. Una delicia con texturas curiosas a causa del arroz, sabores equilibrados y un sabor intenso.
- Dolsot Bibimbab: Uno de los platos estrella de los restaurantes coreanos, lo conocía en su versión japonesa, con cuencos pesados y muy calientes de piedra en los que ponen arroz con ingredientes principalmente crudos por encima para que los muevas tú mismo y se vayan haciendo poco a poco. La verdad es que fue un poco una decepción pues, aunque bueno, le faltó el toque de autenticidad. El recipiente era de hierro fundido y no guardó tan bien el calor. Además, el huevo ya venía frito y te lo preparaba todo el camarero. Pero vamos, aparte de eso estaba bueno de sabor y soy consciente de que la decepción fue seguramente fruto de una comparación, y no de una evaluación objetiva. En nuestro caso llevaba ternera, verduras y huevo.
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- So Gum Gui: Lonchas finas de lomo de ternera sobre una cama de verduras que se hace a la plancha. Lo que a priori puede parecer un plato aburrido se hace original al mojarlo en una salsa a base de aceite de sésamo blanco con sal.
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- Kimchi Dubu Chigue: Un estofado a base de kimchi, odeng, cerdo y verduras que, sin ser algo del otro mundo, estaba bueno.
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Creo que de todo lo que probé me quedo con todos mis entrantes, indudablemente con el Tok Po Ki, con el Dolsot Bibimbab por su caracter tradicional, aunque puede que cambiaría el Kimchi Dubu Chigue por una sopa a base de fideos y ampliaría los platos de plancha. Naturalmente aprovecharía pa
ra variar y probar a lo mejor la medusa (que ya he probado en un chino) u otros entrantes.
Desde el tiempo que andaba buscando un buen coreano, creo que lo he encontrado. Es un lugar al que volveré y al que llevaré cuando alguien muestre interés por este magnífico país y su gastronomía, desgraciadamente a menudo eclipsado por su más conocidos vecinos.
Korea (ver mapa)
C/ Cristóbal Bordiú, 59
28003 Madrid
España
Tel: 91 554 20 34
Metro Rios Rosas, Nuevos Ministerios

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