• Author: guille
  • Published: Mar 20th, 2008
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Korea, restaurante coreano en Madrid

koreaTuve una vez la ocasión de comer en un restaurante coreano en Kawasaki, en una zona de emigrantes coreanos, pero de Corea del Norte, no del Sur. Lo encontramos tras perdernos por las callejuelas de la ciudad, hasta tal punto que nos costó volver a encontrarlo. Allí tuve la ocasión de probar la comida auténtica casera.

Vi que los camareros estaban cenando y les dije “Yo quiero lo mismo”. Me miraron con cara rara y preocupada, y decidieron darme un poquito a probar. Cuando vieron que insistía me debieron poner en la categoría de extranjero raro y accedieron a mis demandas. Era un salpicón de hígado, pulmones, callos y/o corazón de cerdo en salsa picante. Cuando mi colega pidió el plato más picante del restaurante, unas patas de cangrejo con salsa de chile, acabaron de categorizarnos. El caso es que los dos platos, así como los variados entrantes estaban deliciosos. Tanto que volvimos a menudo.

La comida coreana es muy famosa en Japón, donde es muy apreciada. Allí la probé por primera vez gracias a mi chica, también fan de esta gastronomía. Para que luego digan que a los japoneses les caen mal los coreanos… El caso es que su carácter picante me fascinó y me enamoré perdidamente del kimchi, pero del bueno, no de esa imitación que venden en lata.

La gastronomía coreana es exótica y rica en salsas y especias – cebolla, gengibre, chile rojo, salsa de soja, pasta de soja (miso coreano), sésamo, vinagre y vino. La comida típica se compone de arroz, varios platos de acompañamiento y un plato principal compartido, en general una sopa, estofado o cacerola de marisco, cane, tofu o pescado. En general el marisco, ternera y cerdo gozan de gran aceptación, siendo el perro una carne de lujo y el pollo una carne utilizada solo para recetas muy específicas.

Uno de sus platos más conocidos es la barbacoa coreana, aunque se encuentran otros platos como el Bibimbab, un cuenco de piedra de arroz co ingredientes varios, el Galbi, que son costillas de vacuno asadas acompañadas de vegetales varios, el Mandu, empanadiatas rellenas de vetales y carne y el Mandukug, sopas de Mandu, son otras de las delicias que se encuentran en todo restaurante del país.

Uno de los restaurantes coreanos de la capital de los que mejor había oído hablar era de Korea. Ya una vez había intentado ir, pero sin éxito al estar todo reservado, así que cuando llamé sin esperanza y me dijeron que tenían sitio, me lancé sobre la oportunidad que se me brindaba  y nos fuimos en familia a probarlo.

El restaurante se encuentra en la zona de Chamberí, cerca de Nuevos Ministerios, y está relativamente bien comunicado. Con una fachada muy tradicional, es un restaurante que utiliza mucho la madera en su decoración. Las lamparillas con caracteres coreanos alumbran todo el restaurante, así como cuadros y caligrafías entre las que se encuentran, curiosamente, algunas japonesas. Los comedores se dividen en uno inferior, más bonito y elegante aunque solo para fumadores, y otro superior, algo más cutre pero agradable.

Korea es uno de los coreanos más veteranos de Madrid, y eso se nota. Los manteles empiezan a mostrar ya sus años de uso, el cuarto de baño aceptaría una reforma y una capita de pintura no le vendría mal. Sin embargo es un lugar limpio y cuidado, donde los más quisquillosos se sentirá a gusto.

Restaurante Korea

Los camareros fueron en todo momento agradables y atentos. Aguantaron estoicamente mis preguntas, peticiones y caprichos, y fueron rápidos en el servicio. No estoy seguro sin embargo de que fueran coreanos… parecían más bien filipinos, aunque no pondría mi mano en el fuego.

La comida… ah… la comida. Encontré los sabres que me eran familiares, esas especias y sabores fuertes característicos de la col fermentada, las sopas, carnes, arroces… Aprovechando la experiencia de mi mujer nos dejamos guiar por ella y esto fue lo que pedimos:

Entrantes:

  • Meun Guk: Sopa coreana, alegremente picante y a base, como no, de kimchi.
  • Kimchi: Poco fermentado, no demasiado picante, ideal para españoles. Lo he probado más fuerte, pero este era de calidad más que aceptable. Muy bueno.
  • Mandu: El equivalente coreano de las empanadillas chinas. Se parecen en forma y contenido, aunque la salsa sea algo diferente.
  • Oching Oh Jecal: Calamares crudos cortados en trozos con una salsa picante a base de chiles y especias. Puede sorprender la textura del calamar crudo, al que todo amante de la comida japonesa está acostumbrado. Personalmente me gustó mucho y encuentro que acompaña perfectamente a una cerveza.

Entrantes

Platos principales:

  • Tok Po Ki: La gran sorpresa de la noche. Lógicamente, la única de la que no he tomado fotos… Un plato caliente de cerdo con verduras y pasta de arroz parecida al mochi japonés, con una salsa ligeramente picante. Una delicia con texturas curiosas a causa del arroz, sabores equilibrados y un sabor intenso.
  • Dolsot Bibimbab: Uno de los platos estrella de los restaurantes coreanos, lo conocía en su versión japonesa, con cuencos pesados y muy calientes de piedra en los que ponen arroz con ingredientes principalmente crudos por encima para que los muevas tú mismo y se vayan haciendo poco a poco. La verdad es que fue un poco una decepción pues, aunque bueno, le faltó el toque de autenticidad. El recipiente era de hierro fundido y no guardó tan bien el calor. Además, el huevo ya venía frito y te lo preparaba todo el camarero. Pero vamos, aparte de eso estaba bueno de sabor y soy consciente de que la decepción fue seguramente fruto de una comparación, y no de una evaluación objetiva. En nuestro caso llevaba ternera, verduras y huevo.

Dolsot Bibimbab

  • So Gum Gui: Lonchas finas de lomo de ternera sobre una cama de verduras que se hace a la plancha. Lo que a priori puede parecer un plato aburrido se hace original al mojarlo en una salsa a base de aceite de sésamo blanco con sal.

So Gum Gui

  • Kimchi Dubu Chigue: Un estofado a base de kimchi, odeng, cerdo y verduras que, sin ser algo del otro mundo, estaba bueno.

Kimchi Dubu Chigue

Creo que de todo lo que probé me quedo con todos mis entrantes, indudablemente con el Tok Po Ki, con el Dolsot Bibimbab por su caracter tradicional, aunque puede que cambiaría el Kimchi Dubu Chigue por una sopa a base de fideos y ampliaría los platos de plancha. Naturalmente aprovecharía pa
ra variar y probar a lo mejor la medusa (que ya he probado en un chino) u otros entrantes.

Desde el tiempo que andaba buscando un buen coreano, creo que lo he encontrado. Es un lugar al que volveré y al que llevaré cuando alguien muestre interés por este magnífico país y su gastronomía, desgraciadamente a menudo eclipsado por su más conocidos vecinos.

Korea (ver mapa)
C/ Cristóbal Bordiú, 59
28003 Madrid
España

Tel: 91 554 20 34

Metro Rios Rosas, Nuevos Ministerios

  • Author: guille
  • Published: Mar 18th, 2008
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Cerdo a la pera

pearpork_Del verano al invierno, la pera es una de las frutas estrella de la temporada. Fruta del género pyrus, tiene un nombre originario del latín pera (plural pirum) y que ha sido adoptado casi sin modificaciones en muchos otros idiomas: en inglés pear, en italiano pera, en francés poire, en neerlandés peer, en portugués pêra y en danés pære por citar algunos ejemplos. Naturalmente el alemán viene a chafarnos la lógica, al llamar a la pera con el curioso nombre de Birne.

Existen más de 30 variedades distintas, entre las que destacan la Williams de verano, de color verde amarillento, la Conferencia y Comice de otoño, y la Codorno de invierno, aunque otras como la pera Asiática es comestible durante toda la temporada, cambiando de color a medida que avanza.

Contiene vitaminas del grupo A, B y C así como una gran cantidad de minerales (fósforo, calcio, magnesio,…), todo acompañado de un bajo valor calórico y un alto grado de fibras.

Todo esto hace de la pera un componente ideal de carnes, ensaladas, postres y otras delicias culinarias.

En este caso me voy a concentrar en el cerdo a la pera, que combina el dulzor de la pera con el aroma de las especias.

Ingredientes:

  • 2 lomos de cerdo de unos 350gr cada uno
  • Sal y pimienta
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 120gr de bacon o panceta cortado en cubos
  • 2 grandes peras firmes y maduras de cualquier variedad, 
  • 4 dientes de ajo
  • 1 trozo de gengibre fresco de 1,5cm
  • 2 ramas de romero en trozos
  • 60ml de vino blanco, sidra o zumo de manzana
  • 60ml de caldo de carne

Preparación:

  • Se calienta el horno a unos 160ºC
  • Se corta el gengibre y el ajo en tiras finas. Se corta las peras en dos, quitado el corazón y en tiras finas.
  • Se cortan los trozos de lomo a lo largo, se doblan los extremos por debajo atándolos con cuerda para hacer trozos uniformes. Se salpimientan.
  • Se calienta una cacerola con una cucharada de aceite de oliva hasta que esté bastante caliente. Se fríe la panceta hasta que esté hecha, unos 2 minutos.
  • Se quita la panceta dejando la grasa y se añade con las peras, el ajo, el gengibre, el romero y otra cucharada de aceite en un recipiente de horno.
  • Se añade a la cacerola el aceite restante si necesario y se dora bien el cerdo por todos los lados, unos 10 minutos en total. Se saca y se añade al plato de horno.
  • Raspar el fondo y la grasa resultante con el vino, zumo o sidra y dejarlo hervir hasta que quede una sola cucharada de salsa.
  • Añadir el caldo de carne y hervir hasta que reduzca a unas 3 o 4 cucharadas. Echar encima de la carne.
  • Poner el plato al horno y asar hasta que las peras y el ajo estén blandos y la carne esté bien hecha, unos 30 minutos.

Comentarios:

  • Se puede sustituir el lomo por las costillas de cerdo para una variante más barata.
  • Author: guille
  • Published: Mar 17th, 2008
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¿Qué se come con la fondue china?

fondueUno de los platos poco conocidos de la cocina china, y sin embargo uno de los que tienen más éxito, es la fondue china. Este plato también llamado huoguo (火锅) viene a querer decir algo así como “el pote del fuego” lo que, teniendo en cuenta como se prepara, tiene bastante sentido.

Es un típico plato de invierno que se degusta en China y Taiwan y que tiene variantes en todos sus países vecinos, como puede ser Tailandia con su sukiyaki tailandés, Japón con variantes como el shabu-shabu o el sukiyaki, o Corea con su jigae chongol.

Se dice que lo introdujeron hace más de mil años los mongoles, aunque se desarrolló finalmente en el norte de China desde donde se difundió al resto del país y regiones colindantes, cada una adaptándolo a sus ingredientes, salsas y costumbres locales.

Algunas de las variaciones locales incluyen:

  • La Pekín, en la que se utilizan diferentes caldos de pollo, pato, carne o pescado.
  • La Manchuria (東北酸菜火鍋) que se prepara a partir de suan cai (酸菜), un tipo de col fermentada que da un sabor amargo característico.
  • La Sichuan (麻辣) que se prepara a partir de la famosa pimienta de Sichuan (花椒). Este tipo se distingue además por una variedad de carnes diferente, principalmente el cordero, así como sus salsas picantes.
  • La Xishuangbanna, en la provincia de Yunnan del sureste asiático, que se prepara en una fuente con forma de ying y yang, separando así un caldo fuertemente picante por un lado de otro más suave de pollo del otro.
  • En Taiwan acompañan su fondue con shacha, una salsa a base de aceite de soja, ajo, chalotas, chiles, rodaballo y gambas secas, mezclado con huevo o salsa de soja.

Naturalmente, en Madrid también se puede comer este tipo de manjar, específicamente en el Ni Hao, donde han hecho de este plato su especialidad. Me llevó a probar este plato una amiga taiwanesa y siempre está lleno de chinos comiendo, por lo que la calidad está verificada.

Se puede pedir como caldo principal:

  • Pato con cinco sabores
  • Cordero al estilo Sichuan
  • Falda de ternera
  • Cabeza de pescado con judías negras
  • Mariscos con delicias
  • Verdura agria y pez gato

Personalmente encuentro que el más adecuado es el de pato, que recomiendo sin duda. Hay que tener cuidado de pedir que el caldo no sea demasiado picante y no sorprenderse con los trozos que ponen (cuello, pico,…) pues solo se utilizan para dar sabor al caldo (aunque se puedan comer perfectamente).

Traerán una cacerola del estilo a la de Xishuangbanna, dividida en dos, con el caldo elegido de un lado y el de pollo del otro. La salsa de acompañamiento es sin embargo una salsa a base de cacahuete, parecida a la salsa satai tailandesa.

Para comer, se piden diferentes acompañamientos, a gusto de los comensales. Los hay de todo tipo, carnes, pescados, verduras, pastas,… que se irán añadiendo mezclados por tandas a la marmita. Una vez cocidos los comensales los irán sacando según su gusto, acompañándolos de salsa y caldo si se desea, con la ayuda de un pequeño colador individual que se proporcionará al principio de la comida.

Para evitar todo riesgo de salmonelosis inherente al manejo de comida cruda es imprescindible introducir los palillos (u otro utensilio que se haya utilizado para el manejo del alimento crudo) en el caldo hirviendo unos segundos tras su uso. Pero vamos, no hay que preocuparse pues es una precaución básica aunque desconocida para los occidentales, como lavarse las manos antes de comer.

Como nunca me acuerdo de las cosas buenas que suelo pedir en el Ni Hao decidí hacer una lista. Esta ha sido mejorada con el tiempo gracias a los consejos de los camareros del restaurante y tiene un marcado carácter oriental. Para occidentalizarla, basta con añadirle más carne y quitarle algunos productos más “raros” como el alga.

Aquí está la lista:

  • Gambas
  • Bolas de pescado, cangrejo o carne
  • Pasta de pescado, con la que se harán bolas con ayuda de la cuchara antes de echarla en la marmita
  • Champiñones de aguja dorada
  • Tou-fu
  • Piel de Tou-fu
  • Empanadillas de huevo
  • Dumplings de carne o lo que tercie (en general hechos a mano)
  • Fideos chinos estilo Guo-Qiao
  • Hao cai, un tipo de verdura china
  • Nudos de algas marinas
  • Pasta de arroz

Todo esto, naturalmente, acompañado de una jarra de “zereveza”, como escribieron en la cuenta. ¡Que aproveche!

  • Author: guille
  • Published: Mar 17th, 2008
  • Comments: 4

Restaurante Lúa

luaHace poco que fue el cumpleaños de mi chica y quería llevarla a un “sitio bien”. Tengo un amigo que es amante del buen comer. Compartió conmigo la cervecería El Enfriador y el restaurante El Placer del Espíritu Santo, dos grandes descubrimientos para mí, por lo que cuando me recomendó el Lúa no me lo pensé dos veces.

Situado en el distrito de Chamberí, Lúa es un pequeño restaurante discreto por el que he pasado seguramente decenas de veces sin darle mayor importancia. Sin embargo, cuando se entra en él se da uno cuenta de que está en un restaurante de alta calidad. La decoración es sobria pero elegante, la iluminación es suave, lo que añadido a su talla le da un cierto aire de intimidad. La cubertería es de calidad, los vasos son preciosos, y los platos de una variedad y originalidad que nos sorprendieron. Y el mantel blanco, signo de que el vino será bueno, pues permite apreciar mejor sus colores.

Pero esta vez no os voy a hablar de la carta, ni de platos estrella ni nada por el estilo, y eso por una sencilla razón, y es que en el Lúa no hay carta. Solo hay un menú de 42€ que cambia todos los días, sin repetirse nunca, dependiendo de los productos de temporada. Y es que Óscar Val Louro y Manuel Domínguez Carrete elaboran sus menús con los mejores productos que encuentran en el mercado, mezclando ingredientes tradicionales con elaboraciones modernas y originales.

El menú que voy a describir lo acompañé con dos vinos que nos aconsejaron, un D.O. Rueda blanco y un tinto de roble de D.O. Ribera del Duero. Baste decir que, dentro de mi ignorancia vinícola, eran vinos llenos de aromas, con colores magníficos en sus respectivas categorías y con un sabor estupendo, de los que guardo un muy buen recuerdo.

Los platos del menú venían con una presentación extremadamente cuidada, digna de los mejores restaurantes, con curiosas combinaciones de colores, sabores y formas, servidos en platos muy lejos de los normales, con curvas, relieves y formas adaptadas a cada textura y forma.

El menú:

  • Crema de coliflor con torreznos: A pesar de lo poco amigo que soy de las coliflores cocidas, una bechamel ligera, junto al aceite del jamón hicieron de esta entrada una sopa irresistible.

Crema de coliflor con torreznos

  • Salpicón de rape y langostino con guacamole de lima: Se combinaban sabores curiosos. De frutas, dulces con el ácido de la lima y del salpicón de pescado, atenuado por el aguacate.

Salpicón de rape y langostino

  • Sopa de ajo con yema de huevo escalfada, palomitas de arroz rojo y carpaccio de trufa blanca: El huevo venía ligeramente escalfado (a 80°C como nos informó después el chef)
    junto con la trufa y las palomitas. La sopa de ajo se sirvió a
    continuación por encima quedándose, entre el frío del recipiente y lo
    caliente de la sopa, a una temperatura ideal para su degustación. Los
    efluvios de la trufa se mezclaban agradablemente con lo suave de la
    sopa.

Sopa de ajo con yema

  • Carvina al horno con una salsa de callos y trigueros fritos: El único reproche de la noche, el caldo debería haber sido algo más espeso. Y es que los espárragos estaban muy frescos, como el pescado, y cocidos en su punto.

Carvina al horno

  • Taco de ternera con patatas panaderas: Y que carne! Aparentemente había tenido varios días de cámara, dándole tiempo a reposar. Las escamas de sal acompañaron perfectamente a una carne extremadamente tierna.

Taco de ternera con patatas panaderas

  • Nata cocida con cenefa de membrillo y salsa de frambuesa, mango y papaya: La verdad es que estaba bueno, aunque no fue lo que más me impactó. Eso sí, la combinación de colores de las distintas salsas era perfecta.

Nata cocida con cenefa de membrillo

  • Multitud de tipos de té e infusiones permitían rematar una faena de excepción. El más clásico café también lo sirvieron.

Las camareras nos trataron con una amabilidad y una atención encomiable, siempre atentas a nuestros deseos, con un claro conocimiento de los menús y de sus cartas de vino y dispuestas a todo para agradar. Baste decir que les pedí que me dieran un papel para apuntar rápidamente el menú, y me lo imprimieron directamente del ordenador.

Y naturalmente después de la comida el chef se interesó por nuestra opinión. Incluso tomó nota de una pequeña crítica que le hice (inundada, eso sí, en un mar de cumplidos sinceros) mientras discutíamos las sutilezas del menú, los diferentes platos y lo original de su restaurante.

Es, pues, un restaurante con una muy buena relación calidad precio. Cocina de grandes chefs por unos 50€, a cambio de una flexibilidad en el menú que no hace sino añadir a la calidad del plato y a lo agradable de la sorpresa.

Lúa (ver mapa)
C/ Zurbano, 85
28003 Madrid
España

Tel: 91 395 28 53

Metro Gregorio Marañón

  • Author: guille
  • Published: Mar 15th, 2008
  • Comments: 5

Salsa barbacoa con orejones de albaricoque

bbqEl fin de semana pasado un amigo celebró la edad de cristo (33 años) en su casa de campo y decidió hacer una barbacoa.

Para ello utilizó un horno refractario que construyó con su familia. Su funcionamiento es muy sencillo. Se prepara un fuego en un horno completamente cerrado y con bóveda, que se deja arder durante tres horas. Una vez el horno bien caliente se sacan las brasas (que se pueden utilizar y se utilizaron para una barbacoa) mientras se mete un cochinillo, cabritillo u otra carne que se irá cociendo poco a poco con el calor residual que ha ido acumulando.

El resultado es una deliciosa carne que ha quedado jugosa debida a la temperatura relativamente baja a la que se ha cocido.

Para acompañarle en tan grata ocasión decidí hacer dos cosas, un limoncello (aquí está la receta) que venía preparando desde hacía un par de semanas y una salsa barbacoa.

Soy un gran fan de las salsas, por lo que lo sorprendente es que no lo hubiera hecho antes. La salsa salió de un libro australiano de recetas a base de frutos secos de la marca Angas Park que tenía aparcado desde 2002 a pesar de la buena pinta de los platos. Aprovechando la ocasión me lancé a la aventura.

He de confesar que me sorprendió la buena acogida de mis creaciones, aunque probablemente el limoncello ganara por goleada. A pesar de todo mucha gente me pidió la receta por lo que aquí la tienen, traducida y mejorada por un servidor. ¡Espero que la disfruten!

Ingredientes:

  • 120gr de orejones de albaricoque cortados en dados pequeños
  • 360ml de agua caliente
  • 1 cucharada de aceite
  • 1 gran cebolla picada finamente
  • 2 dientes de ajo machacados
  • 3 cucharadas de vinagre de vino
  • 2 cucharadas de azucar moreno
  • 1 cucharada pequeña de salsa mexicana (Tabasco, Valentina,…)
  • 1/2 cucharada pequeña de picante (Tabasco,  cayena,…)
  • 1/2 cucharada pequeña de sal
  • 1/2 cucharada pequeña de pimienta
  • 1 cucharada de salsa Worcestershire
  • 60ml de zumo de limón

Opcional:

  • 1 cucharada pequeña de canela
  • 1 cucharada de pimentón

Preparación:

  • Poner los orejones en el agua caliente durante 1 hora.
  • Calentar el aceite en una sartén yfreir a fuego suave el ajo y la cebolla hasta que estén blandos pero no dorados. 
  • Añadir los orejones con el agua y llevar a ebullición.
  • Cuando hierva, bajar el fuego y añadir el resto de los ingredientes. Cocer unos 10 minutos, hasta que los orejones estén blandos.
  • Dejar enfriar y pasar por la batidora hasta que se quede una salsa untuosa.
  • Consumir frío o caliente.

Comentarios:

  • 1 cucharada son unos 15-20ml y 1 cucharada pequeña unos 5ml, es decir cuchara de sopa y café más o menos.
  • Se pueden añadir otras especias a gusto como curry, carcamona, canela, y todo lo que pase por la imaginación.
  • Se puede sustituir el vinagre de vino por el de sidra o vino tinto, o incluso mezclar algo de vinagre de módena.
  • Se pueden sustituir los orejones por melocotones secos u otro tipo de fruta dulce (peras, higos,…).
  • La salsa Worcestershire se puede sustituir por ketchup.
  • Esta salsa sirve para acompañar filetes, barbacoas, pero también como salsa principal friendo cebolla y cerdo en trozos por ejemplo.
  • Author: guille
  • Published: Mar 15th, 2008
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El Inti de Oro, restaurante peruano

intiQueríamos un restaurante tailandés, pero al que queríamos ir estaba casi vacío un viernes por la noche. Decidimos cambiar de opinión y destino e ir a un peruano cerca de mi antigua casa que me había tentado varias veces.

Aunque parezca el principio de una novela negra de tercera clase, es lo que nos pasó. Queríamos algo diferente y nos atrevimos a probar el Peruano del Inti de Oro.

Mi desconocimiento de la comida Americana ha ido desapareciendo poco a poco con mis distintos viajes, aunque sigue siendo grande. De la cocina peruana conozco solo la nikkei (creada por los peruanos de origen japonés), el ceviche y el pisco sauer, seguramente representativos pero poco significativos de una cocina con orígenes preincas, incas, coloniales y republicanos.

Se junta en Perú la gastronomía de varios continentes. El Americano de los nativos, el Europeo de los conquistadores, el Africano que los Árabes dejaron en España y el Asiático de los chinos y japoneses que emigraron en el siglo XIX y XX.

La cocina peruana es colorida, variada y específica a cada región. Su situación es parecida a la española, con una geografía variada de montañas y praderas y acceso al mar, con ingredientes frescos y mucha fruta y verdura.

Pero concentrémonos en lo que aquí nos concierne, el Inti de Oro.

Es un restaurante sencillo pero agradable, limpio y elegante. La carta es amplia, con pescados y carnes variadas como el conejo, pollo, ternera o cordero. La decoración tiene toques peruanos, con el típico tapiz de piel de lama, los muñequitos hechos a mano o los cuadros de la región.

A pesar de haber un menú degustación, nos decantamos por platos individuales.

De entrada tomamos un tiradito de pescado, que es un ceviche un poco más cuidado y un tamal (torta de maíz rellena de carne y cebolla). Los dos estaban muy buenos. El tamal, a pesar de ser como frito, no estaba aceitoso, y el pescado estaba fresco y sabroso, servido en una fuente inmensa.

De segundos nos decantamos hacia conejo con maní (cacahuetes), pollo a la norteña (con jora y cilantro) y un seco de cordero (pata de cordero con una salsa a base de cilantro). Todas las carnes estaban buenas, con sabores que combinaban lo que conocíamos de las carnes, y los sabores exóticos del Perú. Destacaba además lo variado de los colores, de un rojo vivo del orteño, a un naranja claro del conejo a un verde perejil del cordero. Un pequeño comentario negativo sería sobre el conejo que estaba bastante duro, no se si debido al animal o al punto de cocción.

Los postres trajeron un extra de exotismo con la mazamorra, una gelatina morada de maíz con frutos secos.

El servicio fue muy bueno, siempre atentos y con un canta-autor muy agradable que fue de mesa en mesa con canciones variadas. Empezamos a hablar del pisco sauer y conocía una canción sobre esta famosa bebida, ¡toda una sorpresa!

La velada fue agradable en su totalidad y, aunque la comida peruana no sea mi preferida, fue una cena de calidad con un precio inferior a 30€ por persona. Es, sin duda, un restaurante que recomiendo a los amantes de la cocina americana.

El Inti de Oro (ver mapa)
C/ Amor de Dios, 9
28014 Madrid
España

Tel: 91 429 19 58

Metro Antón Martín

  • Author: guille
  • Published: Mar 14th, 2008
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Restaurante chino El Buen Gusto

chinese_new_yearEn mi interminable busca de buenos restaurantes, exóticos y no, he encontrado una pequeña joya dentro de la categoría de los chinos.

Bueno, lo cierto es que el que lo encontró no fui yo, sino unos amigos que tuvieron la amabilidad de acompañarme a “ese restaurante lleno de chinos en el que se come muy bien”.

Es uno de esos restaurantes en los que entras y te dices “este sí que es de chinos”. ¿Será porque está lleno de chinos? ¿Tal vez porque celebran allí sus bodas y otras fiestas? ¿Por el ambiente ligeramente hortera que caracteriza a estos restaurantes? El caso es que está todo. La foto del rey en tamaño gigante en el que posa junto a los dueños, las anguilas vivas en el vivero de la entrada, un exceso de dorados y laqueados con dragoncitos, las camareras (todas chinas) corriendo de lado a lado del amplio local,…

Nosotros optamos por la opción fácil, el menú a 22€, aunque la carta estaba muy bien surtida. En general suelo pedir a los camareros que elijan lo que quieran, lo que suele asegurar un cierto grado de autenticidad.

Empezó entonces un desfile de arroces, platos y otros manjares, con sabores a menudo alejados de los típicos platos cantoneses.

Destacaremos entre estos el bambú ahumado con aceite de sésamo, algo de tofu, el arroz frito (chao fan) de pato y el de verduras, el pato, que estaba perfectamente preparado, un pescado en salsa agridulce, algo de marisco picante, anguila y las empanadillas chinas de rigor. Acompañamos todo esto de cerveza y té frío y caliente.

La comida fué abundante y de calidad, el marisco parecía fresco y la comida recién hecha. La atención de los camareros fué buena, a la altura de esos restaurantes, y el chupito que nos dieron al final hubiera desinfectado cualquier cosa. Y la tarjeta de visita… ¡esa hay que mirarla congafas de sol de lo dorada que es!

Finalmente, es un restaurante agradable, con un relativo buen gusto y con una comida más que aconsejable.

El Buen Gusto (ver mapa)
Pº Santa María de la Cabeza, 60
28045 Madrid
España

Tel: 91 530 50 62

Metro Embajadores, Delicias o Palos de la Frontera

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