Hasta hace poco, y con raras excepciones (como el restaurante El Buen Gusto), para mí la comida china era del Ni-Hao, cerca de la Plaza Luna. Allí sirven una fondue china magnífica y múltiples otros platos. Sin embargo, viendo el gran número de restaurantes chinos que hay por los alrededores, me decidí a tentar mi suerte y probar otros restaurantes.
Tras algunos intentos, algunos más afortunados que otros, acabé en el restaurante 知味观. Sí, lo podría escribir en cristiano, pero es que el restaurante se llama así y no tiene otro nombre escrito en la puerta. Para los curiosos, 知味观 se pronunciaría más o menos zhi wei guang, aunque sería incapaz de explicar el significado.
La primera sorpresa del restaurante es el color. No es el típico dorado, rojo y negro, los colores de la buena suerte en China, sino blanco, curiosamente un color tradicionalmente asociado a la muerte. Además el restaurante, sin ser una maravilla, no es hortera. Las mesas son de un negro elegante, y los platos tienen un diseño blanco agradable, alejado de las fiorituras chinas tan típicas de esos restaurantes.
La segunda sorpresa fue su amplia clientela china. Suelo evitar los restaurantes extranjeros que no tienen clientela del país. He estado en demasiados chinos para españoles y no es mi experiencia favorita.
La tercera gran sorpresa fue sus ingredientes. Nada más entrar se ven dos grandes frigoríficos y una multitud de bandejas encima del mostrador. Entre estos recipientes se reparten multitud de carnes, pescados, mariscos, verduras y preparaciones chinas. Todo está fresco, los mariscos vivos y la carne en buen estado. Y lo más sorprendente es el encontrar algunos ingredientes raros en nuestras latitudes, como el bambú fresco.
El truco en estos restaurantes es pedir platos típicamente chinos y ver como los preparan. Un ejemplo de esta filosofía es el pitan tofu, que es tofu acompañado de un huevo negro gelatinoso llamado a veces huevo milenario. Tiene una pinta muy rara pero un sabor extraordinario. Si lo tienen y además el huevo está correctamente preparado y el tofu es de calidad, el restaurante tiene que ser bueno, no hay más remedio. Pues bueno, platos de estos los tienen todos.
Como entrada se pueden probar, además del pitan tofu, las lenguas de pato, que están muy sabrosas aunque hay que elegir las chinas y no las europeas, más caras pero con más sabor. Una sopa de marisco o almejas permite entrar en calor. El rollito de primavera está bueno, aunque un poco “estándar” para mi gusto. Sin embargo las empanadillas fritas o wonton, están muy bien hechas y tienen toda la pinta de ser caseras.
Dentro de la carne podemos contar con el bambú con cerdo, excelente, sobre todo cuando lo hacen con bambú fresco. Diferentes cazuelas de pato, carne u otros ingredientes tienen un sabor fuerte y agradable. Una de sus especialidades es, sin duda, el pato pekinés, que hacen en tiras con salsa pekinesa y que hay que probar a toda costa. Ante la duda, se puede admirar el pato en la entrada, pues es el que sirven. Y uno de los platos más curiosos ha sido el cordero con puerro, pues nunca pensé encontrar ese tipo de platos en un chino.
En el apartado de los pescados y mariscos, mención especial para la lubina con piñones, frita y acompañada de una salsa agridulce algo picante y de sabor fuerte, aunque pueden servir otro pescado según las existencias, y al cangrejo con puerros, muy fresco y hecho en el momento. Naturalmente, cualquier otro pescado como el salmonete o pescado amarillo con soja está delicioso.
Como acompañamiento a todos estos platos, aparte del ya clásico cuenco de arroz blanco, destacan su plato de berenjenas chinas fritas y sus verduras chinas, así como su arroz con mariscos, servido en una hoja, y su arroz frito con verduras.
De postre, están buenas las albóndigas de arroz, si posible servidas fritas y no en sopa, y para beber los tés frios y dulces pan da hai y wan lao ji acompañan muy bien una cena, así como una buena jarra de cerveza.
A pesar de todas estas recomendaciones, lo mejor en ese restaurante es dejarse aconsejar. Preguntar por cuales son las verduras del día, las especialidades de temporada, y sobre todo dejar claro que ya se sabe que este es un restaurante chino de verdad, y que se está dispuesto a probar cosas nuevas sin temor a sabores nuevos o texturas y colores diferentes.
Y es que las personas que atienden son encantadoras y atentas. Hay un ambiente relajado, a veces con niños correteando alrededor y siempre con una sonrisa. Les gusta ver a españoles interesarse por su gastronomía e intentan aconsejarle lo mejor que saben, a menudo con resultados sorprendentes.
Con respecto al precio… casi da vergüenza decirlo pero nunca he salido de ahí sin estar lleno, y todo por menos de 15€ por persona como mucho, 12€ en general.
Es, para concluir, un restaurante que recomiendo sin lugar a dudas. Bueno y barato, es sin duda uno de los más bonitos que ha visto, completando así el famoso BBB.
知味观 (ver mapa)
C/ Luna, 12
28004 Madrid
España
Tel: 91 523 79 51
Metro Callao
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