• Author: guille
  • Published: Feb 13th, 2009
  • Comments: 9

Corderito en Figón Zute el Mayor en Sepúlveda

Cordero lechalA mi mujer no le gusta el cordero, quitando algunos platos muy específicos. Es algo trágico. El cordero es uno de los grandes inventos de la humanidad. Por eso me gusta aprovechar las pocas ocasiones en que mi mujer me propone su consumo.

Por eso, cuando me vino un día y me dijo “¡Cariño, tengo una dirección estupenda en Sepúlveda donde me han dicho que se hace el mejor cordero de la península a precios razonables!” no me hice la pregunta lógica de “¿Donde está Sepúlveda?”, sino que me limité a un “¿Qué te parece si organizamos una excursión con los colegas para dentro de dos semanas?”. Porque todo el mundo sabe que los proyectos a los que no se les pone fecha son proyectos abocados al fracaso.

¡Y así fue! Al cabo de dos semanas nos fuimos un grupito de amigos a Sepúlveda, previa escala en Segovia para visitarla. ¡Y estaba feliz! Y por eso no le dije nada al colega que conducía cuando, tras 20 minutos diciéndome “Creo que ese GPS no funciona, está indicándome un camino equivocado…” sonrió de forma culpable y me dijo “Ah… creo que he confundido Sepúlveda y Arévalo al mirar las indicaciones de la carretera…”. Y es que es difícil confundir Sepúlveda y Arévalo, a pesar de que comparten dos vocales y dos consonantes. Pero era feliz. Y por eso tampoco le dije nada al otro colega que, estando nosotros debajo de un panel que decía algo del estilo a “¡¡Que sí, que por aquí se va a las Hoces del Río Duratón!! ¡Que es el camino más directo!”, me vino y nos dijo “Pues la señora que me ha hecho un mapa mal dibujado sobre este trozo de papel sin ser capaz de distinguir el norte y el sur, dice que hay que ir en sentido contrario…”, con el consiguiente resultado de un desvío de 15 km que todavía se atreve a llamar el camino más directo.

Pues sí, todo eso se vio compensado por un cordero estupendo y unas vistas magníficas en un pequeño monasterio de las Hoces del Río Duratón.

El viaje no pudo empezar mejor. Nada más entrar en el coche de nuestro amigo, éste me dijo “Pues he hablado con mi jefe el otro día y fíjate que me ha dicho que conocía el sitio y que realmente es bueno”. Cuando alguien conoce un restaurante situado en algún lugar escondido de la remota Castilla profunda, es que es conocido, y si es conocido es que es bueno.

La visita a Segovia fue dura. Hubo que luchar contra los impulsos femeninos que, habiendo desayunado poco, se estaban dejando llevar por el hambre. Mi colega, otro castellano nacido en Málaga (se es castellano por corazón, no por nacimiento :-) ), tuvo que intervenir de forma categórica cuando sendas féminas empezaron a rezagarse delante de una chocolatería. Pero finalmente lo conseguimos. Pudimos visitar la ciudad sin mayores problemas. Vimos la catedral, el alcázar, el acueducto y nos paseamos por el barrio judío. La verdad es que, incluso con el frío que hacía, nos lo pasamos bien.

El acueducto de SegoviaEl alcazar de Segovia

Pero hubo que salir corriendo al restaurante y, tras algún que otro rodeo, conseguimos llegar a Sepúlveda. El pueblo es precioso, situado en la falda de una colina.

Sepúlveda, pueblecito de menos de 2000 almas, existe desde la Edad del Hierro, y tiene por lo tanto una historia milenaria. Por ella pasaron romanos, visigodos, moros y muchos españoles, y es Conjunto Histórico-Artístico desde 1951. Se considera además la capital mundial del cordero asado. Se hace el cordero lechal en horno de leña, aunque las otras especialidades segovianas, como el ponche o el cochinillo, también suelen tener un grán éxito.

Sepulveda Plaza Mayor de Sepulveda

Para llegar al restaurante hay que ir a la Plaza Mayor del pueblo, ponerse del otro extremo de la casa del reloj, mirar hacia ésta, y a la izquierda se verá una pequeña calle paralela a la plaza. El restaurante está a unos pocos metros, la entrada escondida debajo de unas columnas de piedra.

La calle del FigónEl Figón Zute el Mayor

El restaurante se llama Figón Zute el Mayor, y no hay que confundirlo con el Figón de Tinín, del mismo dueño pero más nuevo y con menos encanto. Fundado en 1850, ha pasado ya por cinco generaciones de la misma familia. La sexta generación, hijos de Don Martín Antoranz, a no confundir con otro Martín, Juan Martín Díez, alias el Empecinado, que luchó por las mismas tierras contra los franceses en la Guerra de la Independencia.

El mejor sitio para sentarse es claramente el primer piso, en una de las mesas que dá a la ventana. La vista que se disfruta desde dicho emplazamiento es la compañera ideal de la comida. El primer piso es además mucho más tranquilo que la planta baja, oscura, ruidosa y con los olores de la cocina.

El primer pisoPonche segoviano

La ventaja de este restaurante es que no hay que elegir. Es el lugar ideal para los indecisos como yo. No te preguntan “¿Qué desea comer?” sino que dicen “¿Cuantos cuartos de lechal desean? ¿Lo acompañarán con algo?”. Y con una ensaladita acompañamos los tres cuartos de cordero que sucumbieron con honor a nuestra vorágine.

La verdad es que no tardó nada en llegar el cordero. Al ser el plato principal de la casa tienen siempre alguno haciéndose, y están en constante movimiento. El camarero nos lo preparó en directo y pudimos por fin disfrutarlo. La carne estaba deliciosa, con un sabor suave a pesar de ser cordero que hizo que incluso mi mujer, poca amiga de ese animal, lo disfrutara.

El cordero lechalPreparando el cordero

Poco más hay que decir de ese rústico y acogedor lugar. Casa principalmente de madera, camareros atentos de una manera castellana, es decir sobria y efectiva, y una comida razonable de precio, unos 28€, algo más caro de lo que me esperaba pero con vino, ensalada y postre. Es un restaurante al que volveré en cuanto pueda, entre otras cosas porque no pude disfrutar como es debido de las Hoces del Río Duratón.

Las Hoces del Rio Duraton

Las Hoces del Río Duratón es un parque natural situado a los alrededores de Sepúlveda. Es famoso por sus buitres leonados, sus meandros rodeados de paredes de piedra de hasta 100m de altura, y la posibilidad de hacer piragüismo con buen tiempo. Está situada, entre otras cosas, la Ermita de San Frutos, construcción románica del siglo XII y en el que vivieron monjes hasta finales del siglo XIX. Fue declarada Monumento Nacional en 1931.

El monasterioEl monasterio

El conjunto Segovia-Cordero-Hoces es ideal para esos días de verano temprano con muchas horas de luz. Es una de esas excursiones de fín de semana que muchos madrileños no aprovechamos, y que sin embargo recomiendo encarecidamente. ¡Disfrutadlo!

Figón Zute el Mayor
C/ Lope Tablada, 6
40300 Segovia
España

Tel: 921 54 01 65

Email: zutemayor@figondetinin.com

© 2006,2007,2008,2009,2010 Guillermo Fernández Castellanos | Header images by Nick Lobeck