El mango es un fruto tropical difícil de encontrar con el grado de madurez y una buena calidad. Lo primero es relativamente fácil de solucionar – basta con una bolsa de plástico y una espera de varios días. El mango maduro se nota al tocarlo, está lo suficientemente blando como para deformarlo con la presión del dedo, pero lo suficientemente firme como para que ofrezca cierta resistencia al apretarlo. Lo segundo, sin embargo, se soluciona sólo a base de probar diferentes tipos y tiendas, y sobre todo de mucha suerte y un buen frutero. Pero para encontrar un buen mango lo mejor es viajar, los mejores los he tomado en Costa Rica, México y Tanzania… y son una experiencia inolvidable.
El mango es una fruta tropical de origen indio que se ha extendido alrededor del mundo – lógicamente principalmente en zonas tropicales de Asia, África y América. Es, de largo, la fruta tropical que más se produce, y es la base de multitud de productos como pueden ser colorantes, comida, zumos o fragancias. Es, por decirlo de alguna manera, una fruta completa. Su cultivo existe desde hace cientos -e incluso miles – de años, el principal productor siendo India, con más de la mitad de la población.
Existen diferentes tipos de mangos, y diferentes formas de comerlos. Hay culturas que los comen poco maduros con sal, o muy maduros que se comen como plato principal, acompañamiento o postre. Se puede conservar en sal o vinagre, como hacen en India, en cuyo caso se puede comer incluso la piel. De la misma manera las razas varían en color – verde, rojo, naranja,… – sabor – desde un ácido suave a un dulce intenso – y textura – pudiendo ser la carne extremadamente fibrosa, o al contrario carnosa.
Pero cortar el mango suele ser una constante, al poderse aplicar la misma técnica con todas las variedades. Aquí voy a presentar dos técnicas, muy sencillas y básicas, que permiten cortar el mango de forma resultona.
En los dos casos se empieza por separar el mango en tres partes: dos partes con la pulpa, y una parte con el hueso. El hueso del mango es bastante asimétrico: tiene forma de óvalo, pero es bastante plano. Esta forma se suele transmitir al fruto, que tiende a tener una forma en la que una parte del mango es bastante más estrecha que la otra, siguiendo el eje del fruto.
Lo importante para esta primera fase es encontrar la parte estrecha del fruto y, por extensión, de la pepita. Se identifica el eje de la parte estrecha de la pepita, y se hace un corte 0.5cm a la izquierda y a la derecha. La idea es dejar en ese 1cm del centro la pepita con parte de la pulpa.


A partir de ahí nos adentramos en los dos tipos de cortes.
Corte en cubos
Se realizan cortes tanto a lo largo como a lo ancho de la pulpa. Basta entonces con darle la vuelta a la piel con cuidado para que aparezcan los cubos en todo su esplendor. Se pueden separar fácilmente los cubos cortando con un cuchillo a ras de la piel.



Corte en rodajas
Se realizan cortes a lo largo *o* a lo ancho de la pulpa – pero no los dos. A continuación, se separa la pulpa cortando lo más cerca de la piel con la cuchara.



Finalmente, se separa la piel del trozo con la pepita y se separa la pulpa restante en lonchas, lo mejor que se pueda. Para acabar de rematar la faena, lo mejor es chupar la pepita y disfrutar de lo que quede, aunque he preferido evitar hacer fotos de esta parte


Y poco más tiene. Cortar un mango es el tipo de cosas que no tiene secretos pero que hay que saber hacer. Espero que con esto disfrutéis de una de mis frutas preferidas.


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El chutney – una palabra derivada de 






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